El Pleno del Ayuntamiento de Gijón rechazó este miércoles la proposición presentada por Podemos para endurecer la regulación de las viviendas de uso turístico (VUT), establecer límites máximos por barrios y promover nuevas restricciones para frenar su expansión en la ciudad.
La iniciativa salió adelante únicamente con el respaldo de Podemos e Izquierda Unida, mientras que Partido Popular, Foro y el concejal no adscrito votaron en contra. El Grupo Socialista optó por la abstención.
La propuesta planteaba fijar un límite máximo del 3% de viviendas turísticas por barrio, impulsar una nueva moratoria para la concesión de licencias y reclamar al Gobierno central una regulación más estricta de los alquileres de temporada, una modalidad que, según defendió la formación morada, está contribuyendo a reducir la oferta residencial disponible para los vecinos.
Podemos alerta de un cambio de modelo de ciudad
Durante la defensa de la iniciativa, la portavoz de Podemos advirtió del impacto que el crecimiento de las viviendas turísticas está teniendo sobre el acceso a la vivienda y sobre la configuración futura de Gijón.
La formación aseguró que cada vez son más los edificios y viviendas que abandonan el mercado residencial para destinarse al uso turístico, una situación que, a su juicio, amenaza con transformar barrios tradicionales y expulsar a los residentes de determinadas zonas de la ciudad.
Además, denunció el auge de los alquileres de temporada y reclamó una intervención más decidida de todas las administraciones para garantizar el acceso a una vivienda digna.
Izquierda Unida reclama una regulación más ambiciosa
Desde Izquierda Unida respaldaron la iniciativa, aunque consideraron que las medidas propuestas incluso se quedan cortas ante la magnitud del problema.
El portavoz de la formación recordó que la moratoria aplicada por el Ayuntamiento en la Zona de Gran Afluencia Turística provocó un desplazamiento de la demanda hacia otros barrios de la ciudad y defendió la necesidad de modificar el Plan General para establecer criterios claros sobre dónde pueden implantarse nuevas viviendas turísticas y en qué condiciones.
Asimismo, abogó por una moratoria de carácter general mientras se realiza un estudio detallado de la situación en cada barrio y se fijan umbrales de saturación que permitan proteger el uso residencial.
El Gobierno reivindica los resultados de la regulación actual
El concejal de Urbanismo, Jesús Martínez Salvador, defendió la actuación desarrollada por el Gobierno municipal y aseguró que las medidas adoptadas desde el inicio del mandato han permitido frenar de forma drástica el crecimiento de las viviendas de uso turístico.
Según los datos aportados durante el debate, Gijón pasó de contar con 249 viviendas turísticas en diciembre de 2019 a 1.953 en diciembre de 2023, un incremento superior al 800% que el edil atribuyó a la falta de regulación existente durante los años anteriores.
Martínez Salvador destacó que antes de la moratoria se autorizaban una media de 76 nuevas viviendas turísticas al mes, una cifra que descendió a 26 durante la vigencia de la suspensión y que actualmente se sitúa en torno a tres nuevas autorizaciones mensuales gracias a los cambios normativos impulsados por el Principado y el Estado.
El Gobierno también rechazó que exista una expansión descontrolada hacia otros barrios y señaló que únicamente cuatro de las 154 secciones censales situadas fuera de la zona afectada por la moratoria superan actualmente el umbral del 3% de viviendas turísticas.
El PSOE se abstiene y pide medidas más contundentes
Por su parte, el portavoz del Partido Socialista, Tino Barquero, compartió la preocupación por el acceso a la vivienda, pero sostuvo que la propuesta carece de viabilidad jurídica.
Según explicó, la legislación urbanística autonómica impide aprobar nuevas suspensiones de licencias con la misma finalidad durante un periodo de cinco años desde la finalización de la anterior moratoria, por lo que considera que la medida planteada no puede llevarse a cabo en estos momentos.
Además, recordó que ya se están impulsando modificaciones normativas desde otras administraciones para limitar el impacto de los alquileres de temporada y de las viviendas turísticas en las zonas más tensionadas.
El Grupo Socialista decidió abstenerse pese a compartir buena parte del diagnóstico expuesto por Podemos.
Los socialistas defendieron que el Ayuntamiento debería ir incluso más allá de las medidas planteadas y estudiar la prohibición de nuevas licencias en determinadas zonas, siguiendo el ejemplo de ciudades como Barcelona o San Sebastián.
También recordaron que la moratoria aprobada por el Gobierno municipal se justificó inicialmente para modificar el planeamiento urbanístico, una reforma que finalmente no llegó a ejecutarse, y criticaron que el Ejecutivo local haya terminado esperando a los cambios normativos impulsados por otras administraciones.
La portavoz de Podemos cerró el debate insistiendo en que el Ayuntamiento dispone de herramientas urbanísticas para anticiparse al problema y evitar que otros barrios reproduzcan situaciones de saturación ya presentes en zonas como Cimavilla.
Finalmente, la propuesta fue rechazada, dejando patente las diferencias existentes entre los grupos municipales sobre cómo compatibilizar el crecimiento turístico con el acceso a la vivienda y la preservación del carácter residencial de los barrios de Gijón.
