
Podemos Xixón e Izquierda Unida han presentado una proposición plenaria para reclamar una profunda revisión y mejora del programa 11×12, una herramienta de conciliación que consideran esencial para cientos de familias de la ciudad. El programa nació en Xixón como una experiencia piloto destinada a facilitar la conciliación de la vida laboral y familiar. Con el paso de los años, lejos de convertirse en un recurso residual, ha demostrado ser una herramienta imprescindible para cientos de familias de la ciudad. Hoy está presente en dieciséis centros educativos y la demanda sigue creciendo, especialmente durante los periodos vacacionales. Sin embargo, pese a esa realidad, las necesidades de muchas familias continúan sin estar cubiertas.
Desde ambas formaciones recuerdan que el pasado 11 de junio de 2025 el Pleno municipal aprobó una iniciativa conjunta en la que el gobierno adquiría diferentes compromisos para revisar y ampliar el programa. Sin embargo, denuncian que buena parte de esos acuerdos siguen sin cumplirse.
El reciente contrato adjudicado para el curso 2026-2027 ha vuelto a poner de manifiesto las carencias del modelo actual. Los nuevos pliegos no incorporan buena parte de las reivindicaciones trasladadas por la comunidad educativa ni los acuerdos aprobados por el Pleno municipal a lo largo del presente mandato. Entre ellos, la posibilidad de estudiar el traspaso de la gestión del programa a la concejalía de Educación para mejorar su coordinación con el ámbito educativo, o la implantación de ayudas económicas dirigidas a las familias con mayores dificultades para asumir el coste del servicio.
La conciliación no puede depender únicamente de la capacidad económica de cada hogar. Mientras la oferta de plazas siga siendo insuficiente, resulta imprescindible introducir criterios socioeconómicos claros y justos para la adjudicación. La renta de la unidad familiar, el número de miembros del hogar o las situaciones de precariedad laboral deben tener un peso prioritario frente a criterios excesivamente rígidos como el número de días trabajados durante el año anterior.
Precisamente, muchas familias se ven obligadas a aceptar contratos parciales o temporales por la imposibilidad de acceder a recursos de conciliación adecuados. Penalizar esa situación en el acceso al programa supone perpetuar un círculo vicioso que afecta especialmente a las personas con menos recursos.
También es necesario revisar los criterios actuales para incorporar nuevos colegios al programa. El hecho de excluir prioritariamente a centros que ya participan en el programa PROA+ carece de sentido desde el punto de vista de la conciliación. Las actividades vinculadas al PROA+ responden a objetivos educativos específicos y no sustituyen un servicio pensado para atender las necesidades familiares. Además, este criterio está contribuyendo a generar desequilibrios territoriales evidentes, como sucede en el distrito oeste de la ciudad, donde únicamente un colegio cuenta actualmente con el programa 11×12.
La ampliación de la red de centros participantes debe convertirse en una prioridad política. El objetivo a medio plazo tiene que ser que cualquier colegio interesado pueda ofrecer este servicio durante los periodos no lectivos. La administración municipal debe acercarse a las necesidades reales de la ciudadanía y no obligar a las familias a adaptarse a una oferta claramente insuficiente.
Otro de los retos pendientes tiene que ver con el servicio de comedor durante las vacaciones escolares. La futura licitación del servicio de comedores ofrece una oportunidad para integrar plenamente el comedor del programa 11×12 en los periodos no lectivos y garantizar que se preste en las mismas condiciones y con la misma calidad que durante el curso ordinario.
Además, no puede hablarse de un servicio de calidad sin abordar las condiciones laborales de quienes sostienen el programa cada día. Monitores, monitoras y responsables de centro llevan tiempo reclamando una reducción de ratios y más recursos para atender adecuadamente al alumnado con necesidades educativas especiales. Escuchar a las trabajadoras y trabajadores del servicio debe formar parte de cualquier proceso serio de mejora.
Para Podemos Xixón e Izquierda Unida, la conciliación no puede seguir tratándose como un complemento secundario de las políticas municipales. Es una cuestión de igualdad, de justicia social y de derecho de las familias a desarrollar su vida laboral y personal en condiciones dignas. Por eso resulta imprescindible empezar ya a trabajar en unos nuevos pliegos para el curso 2027-2028 que respondan verdaderamente a las necesidades de la ciudad y permitan consolidar y ampliar un programa que ha demostrado ser esencial para Xixón.




