En pleno Carnaval, cuando la hostelería gijonesa celebra el tradicional Menú del Antroxu, la solidaridad vuelve a sentarse también a la mesa. La organización empresarial Otea ha trasladado esta propuesta gastronómica a la Cocina Económica de Gijón, permitiendo que las personas usuarias del comedor social disfruten de este menú festivo en igualdad con el resto de la ciudad.
La iniciativa, que cumple ya diez años de colaboración entre ambas entidades, ha supuesto la donación de 150 kilos de producto para la elaboración de los platos. Desde Otea subrayan que su papel es únicamente el de “altavoz” y apoyo logístico, destacando que las verdaderas protagonistas son las Hijas de la Caridad, responsables del funcionamiento diario del comedor.
Una década de colaboración
Representantes de la organización hostelera pusieron en valor la continuidad de este gesto solidario, que consideran “muy necesario y positivo para la ciudad”. En su intervención, destacaron la importancia de mantener viva esta acción como muestra de sensibilidad colectiva, especialmente en fechas señaladas como el Antroxu, cuando la gastronomía ocupa un lugar central en la vida social gijonesa.
Desde la Cocina Económica agradecieron tanto a Otea como a las empresas colaboradoras su implicación. El vicepresidente de la entidad expresó, en nombre de la institución y de sus usuarios, el reconocimiento por hacer posible que “el Antroxu sea para todo el mundo, también para las personas más vulnerables”.
Trabajo discreto y compromiso diario
Las Hijas de la Caridad, encargadas de preparar y servir el menú, fueron señaladas como el pilar fundamental de esta labor. Su trabajo cotidiano, que comienza a primera hora de la mañana, permite que cientos de personas puedan acceder a una comida digna y equilibrada.
La iniciativa busca no solo ofrecer un menú especial, sino también integrar a quienes atraviesan situaciones de dificultad en una celebración colectiva que forma parte de la identidad local. Un gesto que une tradición gastronómica y compromiso social en uno de los momentos más emblemáticos del calendario gijonés.
