Izquierda Unida y Podemos solicitarán explicaciones al Gobierno municipal de Gijón tras las denuncias realizadas por la Federación de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos (FAPA) Miguel Virgós sobre nuevos incumplimientos en el servicio de comedores escolares gestionado por la empresa Serunion.
Según trasladó la FAPA, desde el pasado mes de abril se habrían eliminado los menús ecológicos semanales y se habrían detectado nuevamente casos de uso de aceite de girasol en los platos, pese a que el contrato establece la utilización exclusiva de aceite de oliva.
Ante esta situación, ambos grupos municipales han anunciado que pedirán explicaciones al concejal de Educación, Jorge Pañeda, por lo que consideran una nueva polémica relacionada con la gestión del servicio.
IU reclama un cambio de modelo
El concejal de Izquierda Unida, Alejandro Farrpón, aseguró que “no tenemos un mes libre de quejas sobre la empresa adjudicataria del servicio de comedores escolares” y reclamó una respuesta más firme por parte del Ayuntamiento.
Farrpón defendió que la concejalía de Educación debe ser “más estricta ante los reiterados incumplimientos” y apostar decididamente por un cambio de modelo en los comedores escolares.
Asimismo, el edil destacó que la denuncia de la FAPA “refuerza” la propuesta de avanzar hacia un sistema basado en cocinas de proximidad, argumentando que se trata de un asunto especialmente sensible al afectar a la alimentación de cientos de escolares en la ciudad.
Podemos exige sanciones ejemplares
Por su parte, la portavoz municipal de Podemos Xixón, Olaya Suárez, criticó la actuación del Gobierno local y aseguró que “si Serunion sigue reincidiendo en sus incumplimientos es porque saben que les compensa, ante la pasividad del gobierno municipal”.
La concejala reclamó la imposición de “sanciones ejemplares” y volvió a defender la necesidad de implantar cocinas de proximidad como fórmula para garantizar una alimentación de calidad en los centros escolares.
Suárez denunció además que las empresas privadas “recortan en cuanto pueden para aumentar beneficio en detrimento de la calidad nutricional” y sostuvo que la gestión municipal “no puede premiar esta conducta”.
La polémica vuelve a situar en el centro del debate el modelo de gestión de los comedores escolares públicos y el control del cumplimiento de las condiciones recogidas en los contratos municipales.
