
El Ayuntamiento de Gijón dio ayer viernes el pistoletazo de salida a las obras del futuro Centro de Arte de Tabacalera, uno de los proyectos culturales más ambiciosos de la ciudad y llamado a convertirse en un nuevo referente artístico y patrimonial del norte de España.
El inicio de los trabajos supone culminar años de trámites administrativos, modificaciones técnicas y actuaciones de consolidación para recuperar un edificio histórico que llegó a estar en grave riesgo de deterioro. El proyecto afronta ahora una nueva etapa con la ejecución simultánea de la adecuación del edificio histórico y la construcción de los nuevos espacios anexos.
Durante el acto, responsables municipales destacaron la complejidad de una intervención que definieron como “una carrera por etapas”. Desde el gobierno local recordaron que el actual mandato inició en 2023 la modificación del plan de usos impulsada desde la Dirección General de Infraestructuras para hacer viable la transformación del complejo en un gran centro de arte contemporáneo.
Posteriormente, fue necesario adaptar el proyecto arquitectónico a ese nuevo plan de usos, revisar las actuaciones ya ejecutadas, licitar la dirección de obra y adjudicar finalmente los trabajos que ahora comienzan.
Las obras arrancan con dos equipos trabajando de forma paralela: uno centrado en la rehabilitación y adecuación del edificio histórico y otro en la construcción de los nuevos espacios, entre ellos el futuro edificio de servicios y el área museística.
Desde el Ayuntamiento subrayaron que el futuro complejo cultural permitirá ampliar de forma significativa la capacidad expositiva municipal y dar respuesta a las limitaciones actuales de otros equipamientos culturales de la ciudad.
La alcaldesa de Gijón, Carmen Moriyón, reconoció la emoción que supone ver arrancar definitivamente un proyecto cuya recuperación comenzó hace más de una década. Moriyón recordó que ya en 2014 el Ayuntamiento destinó los primeros fondos municipales para evitar el deterioro del edificio y comenzar la rehabilitación del inmueble histórico, unas obras que arrancaron en 2016 y finalizaron varios años después.
“Había que apostar por este edificio para que no se viniera abajo”, señaló la regidora, quien defendió que Tabacalera constituye uno de los elementos patrimoniales más importantes de la ciudad.
La alcaldesa rechazó además las críticas de la oposición que califican el proyecto de “faraónico” y defendió que la actuación responde a una hoja de ruta definida desde hace años. En este sentido, recordó que el proyecto original parte de un concurso internacional de ideas desarrollado en 2009 y que contempla la creación de un gran centro de arte capaz de albergar las colecciones municipales, exposiciones temporales y nuevos espacios culturales.
Uno de los futuros edificios acogerá además el Museo Nicanor Piñole, permitiendo ampliar y modernizar las condiciones de exposición y conservación de la colección.
Moriyón insistió en que la recuperación de Tabacalera no solo supone preservar un edificio histórico, sino impulsar un nuevo polo cultural para la ciudad y consolidar a Gijón como “gran ciudad cultural atlántica del siglo XXI”.
Las obras se desarrollarán de forma constante y coordinada entre los servicios municipales, la dirección facultativa y la unión temporal de empresas adjudicataria, que ya prepara el cronograma definitivo de ejecución para las próximas semanas.




