Gijón ha dado este miércoles un paso estratégico en su desarrollo urbano, ambiental y cultural con la incorporación de la finca de La Isla al Jardín Botánico Atlántico. El nuevo espacio, presentado en un acto institucional celebrado a mediodía, pasa a formar parte del patrimonio municipal y completa el proyecto original del jardín más de dos décadas después de su apertura.
La presentación contó con la intervención del concejal de Urbanismo, Jesús Martínez Salvador, y de la alcaldesa, Carmen Moriyón, quienes coincidieron en destacar el valor histórico, ambiental y estratégico de esta incorporación.

Una pieza clave para completar el “museo verde”
Entre las principales novedades, el nuevo espacio facilitará un recorrido circular por el jardín, eliminando puntos de congestión y mejorando la fluidez de las visitas. Además, la histórica casa situada en la finca permitirá concentrar servicios que hasta ahora no contaban con un espacio adecuado.

Ciencia, asociaciones y nuevos servicios
El proyecto contempla reforzar la dimensión científica del Jardín Botánico Atlántico. En la finca de La Isla se habilitarán espacios para el equipo investigador, incluyendo laboratorios, el banco de germoplasma y el herbario, que por primera vez contarán con una ubicación acorde a sus necesidades.
Asimismo, se crearán espacios para el tejido asociativo vinculado al jardín, como la Asociación de Amigos del Botánico o colectivos ambientales, además de estudiar la recuperación de un servicio de hostelería integrado en el entorno.
El Ayuntamiento ya ha aprobado una primera inversión de 300.000 euros para trabajos de mejora, mientras se avanza en la redacción del proyecto definitivo de rehabilitación, respetando el nivel de protección integral del edificio.
Un espacio con historia que vuelve a la ciudadanía
La finca de La Isla está ligada a la figura de Florencio Valdés, impulsor de importantes iniciativas en la historia de la ciudad. A finales del siglo XIX y principios del XX, este enclave fue punto de encuentro de destacadas personalidades y, a diferencia de otros espacios de la época, mantenía una vocación abierta al público.
Con su integración en el Botánico, recupera ese carácter, convirtiéndose de nuevo en un espacio accesible para la ciudadanía.
Un símbolo del modelo de ciudad
Durante su intervención, la alcaldesa Carmen Moriyón enmarcó esta actuación dentro de la transformación que vive la ciudad. “Gijón avanza con hechos”, afirmó, destacando que la incorporación de la finca simboliza un modelo de desarrollo basado en la sostenibilidad, la innovación y la calidad de vida.
Moriyón subrayó que la ciudad “crece con sentido, poniendo a las personas en el centro”, y defendió que proyectos como este consolidan a Gijón como un destino atractivo para vivir, invertir y visitar.

Un hito en la evolución del Botánico
Con más de 100.000 visitantes anuales y cerca de alcanzar los dos millones de accesos desde su apertura, el Jardín Botánico Atlántico se consolida como uno de los principales equipamientos culturales y turísticos del norte de España.
La incorporación de la finca de La Isla marca un nuevo hito en su evolución, reforzando su papel como espacio donde convergen naturaleza, ciencia, educación y cultura.
Un proyecto que mira al futuro sin perder de vista la historia, y que refleja la ambición de una ciudad que continúa creciendo y reinventándose.
