El Sporting de Gijón sufrió una dura derrota este fin de semana tras caer por 3-4 ante el Albacete en un vibrante encuentro disputado en El Molinón-Enrique Castro “Quini”. El choque, que mantuvo a la afición en vilo hasta el pitido final, estuvo marcado por la falta de solidez defensiva de los rojiblancos y la eficacia del conjunto manchego en los momentos decisivos.
El equipo gijonés saltó al césped con ambición ofensiva y logró adelantarse pronto en el marcador, pero el Albacete no tardó en responder con un juego vertical y bien organizado que puso en aprietos a la zaga local. El intercambio de goles marcó la primera mitad, que concluyó con ventaja visitante tras aprovechar varios errores defensivos del Sporting.
En la reanudación, los de Gijón intentaron reaccionar empujados por su afición y recortaron distancias, pero el cuadro albacetista supo gestionar mejor los tiempos del partido y sentenció en el tramo final con un tanto que hizo inútil el esfuerzo rojiblanco.
La derrota supone un golpe para las aspiraciones del Sporting, que ve frenada su progresión en la clasificación y deberá corregir los desajustes defensivos mostrados si quiere mantenerse en la lucha por los puestos altos. El técnico rojiblanco reconoció al término del encuentro que “el equipo compitió, pero no se pueden encajar cuatro goles en casa si se aspira a ganar”.
El Sporting buscará redimirse en la próxima jornada, cuando visitará a su siguiente rival con el objetivo de recuperar sensaciones y volver a sumar de tres.
