La segunda y última ronda del XXXVIII Concurso de Charangas del Antroxu de Gijón confirmó que la intensidad no entiende de duración. Aunque sobre el escenario del Teatro Jovellanos actuaron seis agrupaciones, dos menos que en la primera jornada, el público volvió a llenar el patio de butacas y a entregarse a una velada marcada por la creatividad, la crítica y la defensa de la tradición carnavalera.
Bajo la conducción de Alberto Rodríguez, en su ya consolidado papel de ‘Agustín Fernández’, el certamen volvió a reivindicar el Antroxu como un espacio de libertad expresiva. Disfraces trabajados al detalle, coreografías dinámicas y letras cargadas de ironía sirvieron para abordar asuntos de actualidad local, nacional e internacional sin renunciar al humor que caracteriza a la fiesta.
Kop’a Vino: sátira desde la selva maya
La encargada de abrir la gala fue Kop’a Vino, una de las agrupaciones veteranas del Antroxu. Con una escenografía inspirada en la civilización maya y una recreación de Tenochtitlán sobre las tablas, el grupo combinó colorido y contundencia en “Sacrificiu sideral”.
Sus letras arremetieron contra la situación política nacional, el precio de la luz, los recortes en educación y el modelo turístico. Tampoco faltaron referencias a la subjetividad del jurado. Con el mensaje “Somos el pasado que vuelve a brillar / en el Antroxu venimos a triunfar”, dejaron clara su ambición en esta edición.
Los Gijonudos: crítica social camaleónica
El mundo animal tomó el relevo con Los Gijonudos, que sorprendieron con un elaborado disfraz de camaleón capaz de cambiar de color según la iluminación. Su propuesta, ágil y coreográficamente exigente, puso el foco en la dependencia de las nuevas tecnologías y en la dificultad de emancipación juvenil ante el elevado precio de la vivienda.
En su repertorio incluyeron guiños musicales a temas populares como “La Venda”, de Miki Núñez, que adaptaron para lanzar un mensaje contra el abuso del móvil. Entre sátiras sobre el coste de la energía y los sueldos precarios, reivindicaron el espíritu de ensayo y compañerismo que sostiene a las charangas durante todo el año.
Los Tardones: espectáculo deportivo y mensaje antibelicista
Con estética inspirada en la Super Bowl, Los Tardones transformaron el escenario en un campo de fútbol americano. El equipo ficticio ‘The Tardons’, ataviado con trajes fosforitos y referencias a su mascota, desplegó una actuación de ritmo elevado que combinó humor político y nostalgia.
No faltaron alusiones al presidente del Gobierno ni críticas a la violencia y los conflictos internacionales, en una de las letras más reflexivas de la noche: “Yo prefiero ser cobarde si eso es no disparar”. El espectáculo incluyó un intermedio musical con referencias a Shakira y Jennifer Lopez, además de una ‘Kiss Cam’ que proyectó imágenes de los ensayos del grupo.
Los Restallones: viaje ochentero entre nostalgia y reivindicación
Los Restallones apostaron por una ambientación en el Gijón de 1985. Un guiño cinematográfico con la aparición de un Delorean y referencias a Doc y Marty sirvió de hilo conductor para repasar asignaturas pendientes de la ciudad, como el metrotrén o la nueva estación de autobuses.
La agrupación rindió homenaje a emblemáticas discotecas como Oasis y Tik, y convirtió el teatro en una pista de baile ochentera gracias a plataformas giratorias y vestuario de inspiración retro. Entre bromas y bailes, también hubo espacio para la crítica a la Inteligencia Artificial y a la posible pérdida de creatividad.
Xaréu Nel Ñeru: del lejano Oeste al año 3026
Uno de los grupos más esperados, Xaréu Nel Ñeru, optó por un viaje que mezcló estética del lejano Oeste y proyección futurista hasta el año 3026. Con ritmos country y una puesta en escena espectacular, incluido un toro mecánico robot, la charanga lanzó mensajes de alcance internacional.
Hubo menciones a figuras como Donald Trump y críticas a los conflictos bélicos, con una reflexión sobre el doble rasero de Occidente ante distintas guerras. Cerraron con una oda al Antroxu, reivindicando su carácter popular y transversal.
Os Brasileiros do Xixón: Roma, plumas y reivindicación vecinal
La clausura corrió a cargo de Os Brasileiros do Xixón, que trasladaron al público a una Roma carnavalesca repleta de color y plumas. En su repertorio enumeraron problemas de la ciudad, desde la limpieza urbana hasta la situación del vial de Jove o los atascos en Porceyo, pasando por las condiciones del barrio de Portuarios, donde ensayan.
No faltaron referencias políticas, incluida la alcaldesa Carmen Moriyón, ni una aparición satírica de Donald Trump, en una actuación que culminó con una potente tamborrada y la irrupción de un romano alado desde el patio de butacas.
La suerte, echada
Con esta segunda ronda concluyó la participación de las catorce agrupaciones en concurso. Educación, vivienda, turismo, peajes, infraestructuras pendientes o el exceso de pantallas fueron algunos de los temas recurrentes en una edición que volvió a demostrar la capacidad de las charangas para combinar espectáculo y crítica social.
El Antroxu encara ahora uno de sus momentos más esperados: el gran desfile de charangas y carrozas, que partirá esta tarde desde la plaza de toros. Tras dos veladas en el Jovellanos marcadas por la entrega del público y la calidad artística, Gijón confirma que su Carnaval sigue creciendo incluso cuando arrecian las dificultades.
