Mael, el niño gijonés de 3 años al que tuvieron que amputarle las manos y las piernas el pasado mes de junio, se dio un auténtico baño de masas y de rock en el concierto benéfico celebrado en la sala Acapulco de Gijón.
El pequeño fue el encargado de dar el pistoletazo de salida al espectáculo con un grito que ya es símbolo de la noche: «¡A tocar bien!».
Acompañado por su abuelo, Santiago Bernardo, Mael pudo conocer minutos antes del inicio del concierto a varios de los músicos participantes, entre ellos Rafa Kas, con quienes compartió impresiones en un ambiente cargado de emoción. La iniciativa solidaria nació precisamente del entorno familiar y del grupo motero Magaya Astur, al que pertenece su abuelo.
“Empezamos organizando cabalgatas y, cuando los niños crecieron, dimos el salto a los conciertos benéficos”, explicó José Enrique Valdés, Brike, presidente del colectivo. “Cuando supimos lo de Mael, un niño muy cercano a muchos de nosotros, no lo dudamos”. Valdés reconoció sentirse “un poco sobrepasado” por la gran respuesta del público y la acogida del evento.
La sala Acapulco volvió a ceder su espacio para una cita solidaria que reunió sobre el escenario a artistas como Rafa Kas, Pablo García y Sam Rodríguez, además de bandas como A3 Trío, Clovers CB y Trío Calavera.
El encargado de abrir el concierto fue Pablo Aldecoa, padre del pequeño, quien quiso agradecer públicamente el apoyo recibido desde que la familia vivió el duro golpe. “Hace seis meses nuestra vida se rompió en pedazos. Pasamos del miedo cotidiano al terror más profundo”, señaló. Sin embargo, quiso subrayar el respaldo constante recibido desde entonces: “Cuando miramos atrás nos damos cuenta de algo muy importante: no hemos caminado solos ni un solo paso”.
Una noche en la que la música se convirtió en altavoz de solidaridad y en muestra del cariño de Gijón hacia Mael y su familia.
