La alcaldesa de Gijón, Carmen Moriyón, ha decidido suspender la entrada en vigor de las restricciones que iban a limitar la circulación de vehículos de movilidad personal (VMP) en buena parte del centro urbano a partir del próximo 1 de junio. La regidora ha optado por abrir un proceso de diálogo con los diferentes sectores implicados para elaborar una normativa específica que regule el uso de los patinetes eléctricos en la ciudad.
La decisión supone un cambio de rumbo respecto al anuncio realizado días atrás por la Concejalía de Movilidad, que contemplaba la prohibición de circulación de estos vehículos en numerosas calles del centro. Tras analizar las reacciones generadas por la medida, Moriyón considera que la solución debe pasar por establecer reglas claras de convivencia y seguridad, en lugar de recurrir a prohibiciones generalizadas.
“La solución es regular, no prohibir”, defendió la alcaldesa, quien subrayó que el objetivo del Gobierno local es compatibilizar el uso de los vehículos de movilidad personal con la seguridad de peatones y conductores. En este sentido, anunció la puesta en marcha de un grupo de trabajo que reunirá a responsables municipales, representantes vecinales y colectivos afectados, entre ellos los repartidores que utilizan estos vehículos en su actividad profesional.
La alcaldesa reconoce que existe una creciente preocupación por el uso inadecuado de algunos patinetes eléctricos, especialmente por conductas que ponen en riesgo la seguridad vial y la convivencia en espacios urbanos. Sin embargo, considera que estos vehículos forman ya parte de la movilidad cotidiana de muchas personas y que las administraciones deben adaptar sus herramientas normativas a esta nueva realidad.
Entre las cuestiones que se abordarán en el futuro marco regulador figuran el cumplimiento de las normas de circulación, el establecimiento de medidas de control más eficaces y la aplicación de sanciones más contundentes para quienes incumplan la normativa vigente.
La medida inicialmente planteada por el Ayuntamiento contemplaba la prohibición de circulación de patinetes en vías como Munuza, Instituto, Merced, Domínguez Gil, Menéndez Valdés, Begoña, San Bernardo, Covadonga, Celestino Junquera, Juan Alonso y la avenida de la Costa. De haberse aplicado, gran parte del centro urbano habría quedado vetado para estos vehículos.
El anuncio generó críticas tanto desde la oposición municipal como entre colectivos profesionales, especialmente repartidores, que alertaron de las dificultades que la medida supondría para el desarrollo de su trabajo diario.
Hasta ahora, desde el área de Movilidad se defendía que la normativa estatal ya establece un marco suficiente para regular los vehículos de movilidad personal. Entre las obligaciones vigentes se encuentran la prohibición de circular por aceras y zonas peatonales, el límite máximo de velocidad de 25 kilómetros por hora, la circulación de una única persona por vehículo y la obligación de disponer de los elementos de seguridad y señalización exigidos.
Con la decisión adoptada por la alcaldesa, el Ayuntamiento abre ahora una nueva etapa de diálogo con el objetivo de consensuar una regulación específica que permita mejorar la seguridad vial sin restringir de forma generalizada el uso de los patinetes en la ciudad.
