El evento refuerza el papel de la cultura sidrera como motor turístico y cultural tras su reconocimiento internacional
El Ayuntamiento de Gijón ha presentado una nueva edición de la “Primera Sidra del Año”, una cita ya consolidada que pone en valor la tradición sidrera como uno de los principales elementos de identidad cultural de Asturias.
Durante el acto, representantes institucionales y del sector sidrero destacaron el crecimiento de este evento, que cada año gana relevancia tanto dentro como fuera de la región. La presentación reunió a responsables de entidades organizadoras, patrocinadores y profesionales del sector, en una muestra del arraigo social de la sidra.
Tradición, identidad y futuro
En su intervención, el Ayuntamiento subrayó que la sidra “no es solo un producto, sino una forma de vida”, ligada a la convivencia, la cultura y las relaciones sociales. “Hablar de sidra es hablar de chigres, de spichas, de familia y de amigos”, se destacó durante el acto.
El evento cobra especial importancia tras el reconocimiento de la cultura sidrera como patrimonio cultural inmaterial, lo que supone, según se señaló una responsabilidad añadida para su protección y difusión.
Impulso turístico en Semana Santa
La celebración de la “Primera Sidra del Año”, que coincide con el periodo de Semana Santa, contribuye además a dinamizar la ciudad, atrayendo visitantes y reforzando la marca Gijón como destino vinculado a la gastronomía y la tradición.
Desde el Consistorio se incidió en que este tipo de iniciativas permiten combinar identidad, turismo y desarrollo económico, al tiempo que refuerzan el orgullo por las tradiciones locales.
Recuperación de una tradición histórica
Por su parte, la organización recordó el origen histórico de esta celebración, vinculada al momento en el que antiguamente comenzaba a consumirse la nueva sidra tras el invierno.
La “Primera Sidra del Año” ha permitido recuperar esta tradición y volver a situar en el mercado las sidras de primavera o “sobre la madre”, reforzando su valor dentro del sector.
Además, el evento incluye la elección de la mejor sidra del año, un reconocimiento que busca incentivar la calidad y la participación de los llagares.
Con todo, Gijón vuelve a situarse como epicentro de la cultura sidrera, en una cita que combina tradición, innovación y proyección exterior.
