El Sporting de Gijón logró una victoria clave ante la Real Sociedad B en Anoeta, imponiéndose por 0-1 y rompiendo la imbatibilidad del filial donostiarra como local.
Cómo se desarrolló el partido
El encuentro arrancó con un primer tiempo igualado, en el que ambos equipos dispusieron de ocasiones, aunque sin definir. El filial donostiarra mostró ganas de dar batalla, pero sin acierto a la hora de culminar sus llegadas.
La clave llegó al inicio de la segunda mitad. Un mal despeje defensivo de la Real permitió a Diego Sánchez avanzar por la banda y enviar un centro medido al primer palo. Allí apareció con potencia César Gelabert, que ganó en el salto y remató de cabeza al fondo de la red. Era el 0-1 que desequilibraba el partido.
A partir de ese momento, el Sporting gestionó la ventaja con criterio, defendiendo con orden y evitando concesiones. La Real lo intentó sobre el final —fueron sus últimos minutos de presión—, pero no consiguió batir la portería rival. Con ese esfuerzo, llegaban los tres puntos para los gijoneses.
Significado del triunfo
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Con este resultado, el Sporting rompe una mala racha de partidos sin ganar en liga, y obtiene un impulso vital en su objetivo de acercarse a los puestos de play-off de ascenso.
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Por su parte, la derrota deja a la Real Sociedad B en una situación delicada: era la primera vez esta temporada que caía como local, un golpe anímico significativo que puede repercutir en su lucha por la permanencia.
Declaraciones
El técnico de la Real Sociedad B, Ion Ansotegi, admitió la decepción por la derrota, pero valoró el esfuerzo de sus jugadores: “Hay que pasar el luto, mejorar y seguir por esta línea”, aseguró, destacando la competitividad del equipo hasta el final.
En el lado sportinguista, la victoria y el gol de Gelabert sirven de revulsivo. Ese triunfo en Anoeta —un campo históricamente difícil para visitantes— devuelve confianza al grupo, especialmente de cara a los próximos compromisos.
Conclusión
El 0-1 conseguido por el Sporting en Anoeta es más que un resultado: supone una inyección de ánimo en su carrera hacia la zona alta, y demuestra que puede competir con firmeza fuera de casa. Para la Real Sociedad B, la derrota supone una advertencia: mantener su fortaleza en casa ya no será tarea sencilla, y necesitará reagruparse si quiere evitar complicaciones.
Este triunfo sportinguista también añade dramatismo al tramo medio de la temporada, una fase en la que cualquier respiro puede marcar la diferencia. Y tras este envite, la Liga vuelve a ofrecer su dureza característica: nadie baja la guardia.
