El gijonés José Niño García, conocido hostelero y propietario durante años del emblemático pub Toldos, falleció a última hora de la tarde de ayer en el hospital como consecuencia de las graves lesiones sufridas en la caída que sufrió el pasado domingo junto a su esposa en la Cuesta del Cholo, en el barrio de Cimavilla. Tenía 67 años y atravesaba desde hacía tiempo una etapa delicada de salud. Su mujer, Amalia Otero, continúa ingresada debido a las heridas provocadas por el mismo accidente.
El suceso tuvo lugar bien entrada la tarde del domingo en uno de los puntos más concurridos de ocio y encuentro de Gijón. Tras la cancelación de un partido del Real Sporting de Gijón y con un caluroso y soleado día en la ciudad. Numerosos testigos presenciaron la caída de la pareja desde el muro situado en el Tránsito de las Ballenas. Tras la llamada a emergencias, hasta el lugar se desplazaron dos UVI móviles. Los primeros auxilios fueron prestados por personas que se encontraban en la zona, algunas con conocimientos sanitarios, hasta la llegada de los servicios del SAMU y de la Policía Local.
Ambos presentaban traumatismos craneoencefálicos y lesiones internas de gravedad. José Niño fue trasladado en primer lugar a la ambulancia al constatarse que sufría varios traumatismos. Aunque inicialmente se encontraba consciente, su estado se fue complicando con el paso de los días hasta producirse el fatal desenlace.
Según algunos de los testigos, la pareja cayó de espaldas desde una altura aproximada de dos metros y medio. Entre las posibles causas del accidente, no se descarta que pudiera producirse al intentar separar a dos perros, si bien entre quienes presenciaron lo ocurrido circulaban distintas versiones sobre el origen de la caída.
La muerte de Niño ha causado una gran conmoción en Cimavilla, donde era una persona muy conocida y apreciada. Residente en la plaza del Marqués, frente al muelle local, durante décadas estuvo vinculado a la hostelería del barrio. Hace 36 años fundó el pub Toldos, un local que acabó convirtiéndose en uno de los referentes de la noche gijonesa. El nombre del establecimiento hacía referencia al negocio familiar de toldos que regentaban sus padres, Antonio Niño y Remi García.
A lo largo de los años, el local se consolidó como un punto de reunión habitual en el muelle, donde muchos clientes acabaron convirtiéndose en amigos del hostelero. En sus inicios, el proyecto empresarial lo impulsó junto al abogado penalista Nacho Manso Platero, quien posteriormente se desvinculó del sector para centrarse en su carrera como letrado.
El trágico accidente se produce además en un momento en el que existe debate en la ciudad sobre el futuro de la Cuesta del Cholo. El Ayuntamiento había planteado hace tiempo la posibilidad de instalar un graderío y habilitar nuevas zonas estanciales en esta calle que asciende hacia el Cerro de Santa Catalina desde el muelle. Su pronunciada pendiente, su buena orientación al sol y el ambiente que se genera en la zona hacen que muchos gijoneses y turistas utilicen los muros perimetrales para sentarse y disfrutar del lugar, especialmente en los días de buen tiempo.
Entre quienes le conocían, el sentimiento era ayer unánime. “Era buena persona y muy querido en el barrio”, comentaban algunos vecinos y conocidos que lamentaban el trágico final de un suceso que ha conmocionado a Cimavilla y a buena parte de la hostelería gijonesa.
